Copias de seguridad, ¿tu servidor las hace?

Copias de seguridad, tan importantes como son, o eso es lo que creemos.

Si has llegado hasta aquí es porque te interesa el tema de las copias de seguridad, o porque te he redirigido a esta página porque la que clicaste no existe.

 

Una vez tuve que rescatar las copias de seguridad y no hubo problemas, ahí estaban. Pero esta vez mi proveedor de hosting no me avisó que no haría más copias.

Así como lo lees. No había copias de seguridad y yo estaba confiado de que el servidor las hacía. Te cuento desde el principio para que sepas lo que me pasó:

copias de seguridad

Copias de seguridad, ¿tu servidor las hace?

El 11 de Octubre recibo, a eso de las 21h, un aviso de un plugin que vigila los enlaces (Broken Link Checker): “Tienes enlaces rotos” y a continuación me indicaba la página y el enlace que no llegaba a ninguna parte. Éste era el enlace roto: 5 Errores que arruinarán tu viaje si no lees este post. Fui a buscarlo rápidamente en la edición de WordPress, no fuera que el dios Google, castigador y vengativo, pero a la vez amante incondicional (excepto si te portas mal), me mandase a los confines de las últimas páginas de los resultados. Prácticamente temblaba (bah, es una exageración, pero es graciosa la imagen).

Llegué a la página e hice clic en el enlace. En efecto había desaparecido. Así que tuve la fantástica idea de buscar la copia de seguridad en el servidor, la que en otra ocasión sí que estaba. Pero cuál no era mi sorpresa que encontré la página cambiada y el famoso botón: Restaura la última versión de tu blog Wrodpress, no existía. El botón no estaba, ¿había desaparecidos o habían cambiado la configuración de la página? Busqué por todos los enlaces. No encontré el dichoso botón por ninguna parte.

La APP

Me acordé que menos mal tenía un plugin (UpdraftPlus – Backup/Restore) que estaba probando. Me había descargado la versión gratuita de Updraft plus y estaba guardando las copias de seguridad del blog en mi Dropbox. Menos mal que tenía las copias. Empecé a averiguar cómo se restauraban las copias de seguridad en internet. Miré un par de páginas y un vídeo. Era muy sencillo. Pan comido, pensé. Y en efecto fue sumamente fácil hacer la recuperación de las copias de seguridad. Apenas tenía que presionar un botón al lado de la fecha de la copia de seguridad.

Recuperé la copia de seguridad del día 11 de octubre a las 19:15. Ya eran más de las doce de la noche, menos mal que el lunes 12 de Octubre no trabajaba. En España era festivo. El mail tenía el aviso a las 21:12, así que las copias de seguridad de las 19:15 estarían bien. Recuperé la copia, le di al botón y empezaron a aparecer típicas letras que recorrían la pantalla de arriba hacia abajo y… listo. Bueno, listo, lo que se dice listo, fue lo que pensé en el momento. Pero cuál no sería mi sorpresa que cuando vuelve aparecer la página de edición de WordPress, me encuentro con la página en blanco.

Me decía:

No tienes nada publicado, escribe algo por primera vez. Y el famoso ejemplo de post que trae por defecto diciendo ¡Hola Mundo! ¿Qué? ¿Había desaparecido el blog entero? Las copias de seguridad del 11 no estaban bien. Seguro que el problema fue anterior a la fecha de la copia, o por lo menos es lo que quise pensar. Pero si sólo me faltaba un artículo, ¿cómo es que la copia no tenía nada? Bueno, nada, lo que se dice nada, no es verdad. Estaban todos los comentarios, los 210 que tenía en el blog, pero las páginas, los menús, las fotos, todo menos los comentarios, había desaparecido.

Me armé de valor y de tranquilidad. No me podía estar pasando esto. El trabajo de casi 4 meses había desaparecido por una copia de seguridad de un plugin que estaba probando. Recuperé la copia de seguridad del 10 de octubre a las 19:15 horas. Y aparecieron 8 artículos y 22 páginas (todavía no los he contado, pero creo que he perdido unos 12 artículos y 2 páginas).

Las páginas

No eran unas páginas cualquiera. Se trataba de mi diario de viajes Cuaderno del Dragón, un viaje por Asia. Faltaban los dos últimos capítulos escritos hasta el momento. Uno tenía la copia porque lo había estado trabajando en el original, pero el último capítulo, Clark Quay, lo perdí. Para escribirlo tiré de apuntes del diario original y cometí el gravísimo error de trabajarlo directamente en el servidor. Cada vez que publico algo del cuaderno, lo copio y lo pego en otra hoja nueva de Word para guardar el publicado. Pero no sé si fue por las prisas o porqué motivo, esta última copia no la guardé. La perdí y da mucho dolor. Claro que siempre puedo volver a escribirlo, pero no es lo mismo. Ese capítulo que salió durante días de trabajo no saldría nuevamente igual.

Los que me conocen saben que soy budista y que trato de llevar la vida bajo los preceptos de buda. Así que aplicando lo aprendido y leído, comencé a desprenderme de ese recuerdo. Lo consideraré un mandala de arena tibetano. Que se hace y luego se deshace porque lo importante es el camino, no la meta. Así que considero que ese capítulo estuvo y llegó y me sirvió para algo. Ya pasó y punto (qué remedio, 😉 ). Siempre tengo la posibilidad de escribir uno nuevo, como decía, pero ya no me apetece.

La parte positiva

de todo esto es que por no tener copias de seguridad he aprendido que lo que existió fue real, pero en su momento. Ya no está, ya no existe. Existe solamente en la mente de aquél que lo haya experimentado y vivido, pero continúa la vida sin él. Quizá sea el momento de trabajar el desapego como bien lo he hecho en otras ocasiones con cosas y con personas. Todos lo hemos hecho alguna vez y seguimos vivos, pero en qué circunstancias, ¿no es verdad?

Es ahí el secreto del Mandala, la felicidad está en el camino, no en la meta. Está en haberlo escrito en el caso del autor. Está en el haberlo leído en el caso del lector. La felicidad radica en vivir, no en la meta que nos hayamos trazado. Radica en haber compartido, amado, reído y llorado, e incluso sufrido,  pero sin atarse a esos sentimientos, a esos recuerdos. Vivir aquí y ahora. Esto es lo que tengo, no tenía copias de seguridad. No me dio tiempo de hablar contigo y ya te fuiste. También puede pasar y está bien. Es parte de la vida o quizá de la propia muerte.

Copias de seguridad

Esto de las copias de seguridad ha hecho replantearme el blog. Creo que iba bien, pero estaba escrito un poco lejano. Quizá se deba porque en un principio, cuando registré el dominio en el 2009, pensaba hacer una revista de viajes online. Pero ha pasado tanto tiempo que esto de Internet ha cambiado mucho, sobre todo en materia de concepto (a la vez que de tecnología). No quiero decir que en el 2009 no existiesen los blogs, porque no es real. Yo mismo inicié uno en el 2008 en blogspot (te dejo el enlace aquí, ya perdió las fotos). El asunto es que todo esto de las copias de seguridad me ha hecho replantearme cómo será el blog, el tono en el que escribo y sobre todo, mostrarme más.

Me he dado cuenta que esa parte mía que no se deja ver, celoso de su privacidad, es excesivamente receloso de su vida y privacidad. No hay que temer a mostrarse. Tampoco es que esto se vaya a convertir en un Gran Hermano, pero sí plasmar, como lo he hecho en este artículo, qué pienso, quién soy y mi forma de vivir
Así que sé bienvenido/a a mi nuevo blog (vida) con copias de seguridad que funcionarán bien, porque se hacen cada 4 horas, (por supuesto he cambiado a Webempresa para no tener más quebraderos de cabeza), pero aún perdiendo las entradas de este blog, estaría bien.

Puede que sea el secreto de la esencia de la vida. Todo está en constante movimiento. Lo que es ahora, ya dejó de serlo en este instante, en este momento. Sólo puedo decir que fue bueno no tener las copias de seguridad.

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Un abrazo

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